sábado, abril 12, 2008

Leyendas Y Mitos Urbanos: La Doctora Muerte


La vivencia de la semana santa varía no solo de persona a persona sino que también se manifiesta de diversas formas dentro de los distintos grupos sociales. Así por ejemplo, para algunos es un espacio de recogimiento, oración, reconciliación y ayuno, para otros puede ser sinónimo de películas sobre la historia de la salvación que abarcan desde Moisés hasta la pasión y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, por supuesto no faltan los que se pegan su buena rumba de principio a fin y viven su propio calvario con tragos amargos incluidos en discotecas, playas, ríos, avenidas, etc. Además de las anteriores opciones, la semana santa en la gran mayoría de poblaciones y urbes de la costa norte colombiana se acompaña de una culinaria tradición de intercambio y ofrecimiento de platos y dulces caseros entre vecinos, familiares y compañeros de estudio o de trabajo.



De allí entonces que sea común degustar en esta época del año, bandejas de arroz de frijolito con filete, postas o salpicón de pescado, ensaladas de aguacate y de postre un platico con dulce de coco, piña, gandul o cualquier fruta o tubérculo untadas en galletas “de soda” o casabes (tortillas a base de harina de yuca). Desde este punto de vista la semana santa tiene un tinte “espiritual – culinario”, el toque primitivo radica en que justamente para esta misma época hay gente – sobre todo de los estratos bajos y localidades rurales- que da rienda suelta a su pensamiento mágico y viven su semana santa comiendo pescado y arroz de frijolito con la idea de que el diablo y su combo anda suelto haciendo travesuras.



La presente leyenda urbana salió a la luz publica los días posteriores a la semana santa del año 2005, ocurrió en los barrios marginales de la ciudad de Cartagena, donde de acuerdo al veraz testimonio de la gente, una hermosa y elegante Doctora se paseó durante esa semana por las calles de los barrios y elegía entrar a una casa donde además de curar al o a los enfermos dejaba una gruesa suma de dinero. La gente de la casa despedía gustosa a la bella doctora, lo que no sabían era que 2 0 3 días después la persona atendida fallecía y quedaban en un aspecto al estilo los cadáveres de la película el aro. Adoloridos, confundidos y espantados y ahora con la necesidad de cubrir los costos del inesperado funeral, van a revisar si queda algo de dinero en el saquito que les dejó la doctora y en cambio encuentran una nota de la que no se había percatado antes (supongo que escrita en sangre) con un mensaje que decía: si no se hubiesen gastado el dinero, les habría alcanzado para el funeral.



Lo emocionante (¿?) de este caso es que la gente estuvo a punto de tomar venganza y dar de baja a la Doctora bruja - muerte, salvo que esta fue mas rápida (algunos dirían que voló) y logró resguardarse en el CAI, donde recibió la protección necesaria para salvar su humanidad, al día siguiente de este mágico incidente la prensa escrita dio parte de una temblorosa y angustiada joven estudiante de medicina que hacia “rotación” por uno de los puesto de salud de la zona sur-oriental de la ciudad y que en medio de su mar de lagrimas no se explicaba el porqué de repente una señora la señaló como la doctora bruja y acto seguido se vio perseguida por la iracunda turba.



Aunque parezca increíble y en pleno siglo XXI aun la inquisición no ha sido abolida.

4 comentarios:

ByRoN dijo...

Sólo en Cartagena encuentras un pastor que iba a resucitar y se pudrió, una bruja médico y ahora otra que anda en mototaxi.

Beatrix dijo...

Oye, esa historia-histeria nunca la oí, pobre muchacha, que bueno que no era yo..

Anónimo dijo...

Jajajaja, no he pillado la de la mototaxi...hay que ver...

Anónima dijo...

¿Eso en qué Cartagena es, en la de Murcia?